Última modificación: 15 enero 2018


Manuel en septiembre 2017

Soy persona de pausas y movimientos

¡Hola de nuevo!

Han pasado cuatro meses desde la última vez que te conté mi proceso, y quería ponerte al día, siento que es bueno abrirme y compartir mi camino, pues todos nos ayudamos con la experiencia unos a otros.

En este caso quería recordarte que la última vez estaba recuperando mi energía y mi alegría y, aunque creía que eso indicaba que estaba próxima la acción dentro de mi proyecto de los mensajes de tu cuerpo, resultó no ser así. Es curioso cómo la vida te va mostrando el ritmo, si te dejas llevar…

Así que estos últimos meses empezaron con ganas de actuar, haciendo un pequeño taller de interpretaciones de lecturas en directo y luego…, descanso.

No porque estuviera cansado, esta vez no, sino porque buscaba inspiración dentro de mí, y no parecía venir nada.

Así que, siguiendo mi costumbre de preguntar a mi corazón, a mi padre el Creador y a mis guías, consulté mi camino y la vida me dió señales de seguir disfrutando de la vida tranquilo, y es lo que hice.

He pasado otro verano de vacaciones, como cuando era niño, y ha sido maravilloso. De hecho fue como el año pasado, que estuve nueve meses de vacaciones, pero esta vez algo diferente, porque el año pasado no podía con mi alma, y me ví obligado a descansar y cuidarme, y este año lo he hecho porque sí, estando bien, sintiendo mi corazón y haciendo lo que creía correcto y adecuado. Y he podido sentir que merecía ese amor.

¡Ah, por cierto! ¿Te acuerdas que dije que empecé a correr? Dejé de hacerlo en julio y sigo igual… ¡hasta ahora! ¡Hacía mucho calor! (es lo típico, cómo me busco mis clásicas excusas, que si llueve, que si hace frío, que si estoy muy ocupado, jajaja). Pero eso sí, contento de cuidarme como lo siento cada momento. Me perdono, y me abrazo, como suelo decirme…

La vida ha sido bastante amable conmigo también este tiempo. No se si conté en otro artículo que desde hace un par de años pedí a mi alma que los aprendizajes vinieran poco a poco, a un ritmo que pudiera gestionar bien, y disfrutar de la vida a la vez. Pues parece que me ha escuchado.

Estos últimos seis meses los he notado muy en paz, con alegría, con disfrute y con algún que otro reto, pero muy espaciado en el tiempo y que podía gestionar con cierta facilidad. Si me has seguido los últimos años, creo que ha sido un buen equilibrador, respecto a la caña que me he dado desde que empecé mi camino interior en 2008.

Uno de los “clicks” (pero no de Playmobil) que se produjo en mi proceso personal fue cuando decidí dejar libre totalmente a una persona muy querida. Algo se produjo entonces, porque ambos reconocimos que no nos podíamos ayudar mutuamente, a pesar de nuestros conocimientos y experiencia, y entonces hallamos una paz más duradera, o yo la he sentido así al menos.

Cuando me preguntaba si era hora de actuar, mi alma me susurraba que tuviera paciencia, que todavía debía estar donde estaba. Me fue dando las pistas, las explicaciones que mi mente racional necesitaba (sin entrar en detalle, pues en el amor siempre hay algo de misterio y magia), y me llevó a disfrutar plenamente de SOLO SER.

Sí, solo ser. Es maravilloso.

También es aterrador, no creas. Tienes que vivir en una especie de incertidumbre permanente, y aceptarla con amor, confiando en que, lo parezca o no, todo va a salir bien. No se lo recomiendo a todo el mundo.

El caso es que he ido simplemente caminando por la vida, respirando, disfrutando de mi cuerpo (y cada vez más de mi sexualidad, solo o acompañado), quedando con otras personas amigas y compartiendo con amor, y he seguido profundizando en quién soy yo, cuál es mi esencia, y qué es el amor.

He recibido la ayuda económica que necesitaba para poder seguir manteniendo mis gastos, habiendo decidido hace tiempo volver a vivir con mi madre, pues la vida me mostraba una y otra vez que ese era el camino, si es que he sabido escuchar bien las señales, claro.

Y la ayuda ha sido de formas sorprendentes e inesperadas, pues apenas he tenido actividad profesional, ya que no sentía mover mi proyecto aún, y no han venido mucho las sesiones solas, que era lo que llevaba permitiendo mucho tiempo (confiar en que la vida proveería).

Han sido mis pequeños pasos al vacío, aunque siempre cuidado por mis seres queridos y por la vida. Mi madre diría que ella es “la vida” o “el universo”, y sin duda, durante mucho tiempo, ha sido una gran representante de las manos del Creador. Gracias mamá.

¿Y ahora?

Ahora ha pasado el verano y me siento muy pleno y con ganas de cosas nuevas.

Hace unas semanas, en un momento de lucidez nocturna, me vino a la mente un invento que había pensado hace tiempo, pero que no había dado mucha forma. Fue algo muy inspirado, y lo sé porque llevo muchos meses con el corazón abierto y la mente en silencio, y no ha venido nada, así que lo noté como que era el momento adecuado para crear algo.

Te contaré más en cuanto desarrolle la idea bien, pero te adelanto que es un sencillo objeto para estar más cómodo en los talleres donde te sientas en el suelo. Ya lo verás.

El caso es que ahora estoy inspirado con eso, y hace poco me ha venido una señal nueva, bastante clara: es hora de ponerme en marcha, y dar forma a mi proyecto.

Como ya tenía muchas ideas hace tiempo, no es cuestión de qué hacer, sino de qué quiero hacer primero, y qué forma le quiero dar a mis ideas.

Me gustaría hacer talleres sencillos, pero que ayuden a quien lo desee a profundizar en su alma y en su proceso personal, ayudando con todo lo que he aprendido en estos últimos años.

También quiero fluir más, hacer cosas canalizadas, dejar que mi intuición me lleve a nuevos lugares, y acompañar a la gente a conectar con un amor muy bonito que he encontrado, hacia uno mismo y hacia los demás.

Sirva este pequeño relato de mi vida como afirmación de mi voluntad de ello, y que las alas de la inspiración acompañen el vuelo de mi corazón, muy cerquita de la tierra.

El cielo y la tierra, unidos, en mi corazón.

Gracias por acompañarme en el camino, te iré contando novedades, como siempre, a mi ritmo.

Te amo.

Manuel Requena

 

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Manuel Requena
Me considero un afinador del alma y un intérprete de sus mensajes, y me encanta ayudar a terapeutas y profesionales al servicio del amor a recuperar la claridad, la paz y el equilibrio interior en momentos de confusión, usando la técnica que he creado: ATS (Acción Transformadora desde el Síntoma). Si necesitas ayuda en tu camino, aquí me tienes.
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