paisaje

 

El mundo cambia cada día.

Un día tienes una vida, en la que todo parece ser como debe ser, y todo parece en armonía, y otro día todo es diferente, y no sabes qué hacer.

Vivir una vida basada en la fe no siempre es fácil.

Cuando decides seguir el camino del corazón, aprender a escuchar las intuiciones, el sutil lenguaje de la vida, se vuelve de primaria importancia.

Cada decisión tiene muchas opciones, y cada opción muchas razones por las que parece buena y parece mala. Pero sólo ciertas decisiones siguen lo que dicta el corazón, y están alineadas con lo divino.

Estando aquí, en este planeta, con un cuerpo físico, no es fácil saber si tu decisión es o no es la “correcta”, o si está alineada con lo más elevado. Sólo puedes escuchar las señales, como los mensajes de tus seres queridos, los mensajes de tu subconsciente, observar cómo te sientes al escucharlos, averiguar qué dice tu experiencia al respecto, si estás respetando tus principios y valores, si estás respetando a los demás o a ti mismo, en fin, hay muchas pistas, pero ninguna respuesta clara y sin dudas.

Sólo al decidir vemos si la vida nos responde con señales positivas, o nos recuerda que tal vez hay algo más que comprender de la situación.

A veces tenemos que dar mil vueltas, mil rodeos, equivocarnos mil veces, y aprender más o menos despacio, para llegar a una respuesta que refleje algo de claridad en el camino.

Pero cuando llega el momento, tienes la responsabilidad de usar eso que has aprendido, para tu mayor bien y el de todos los demás seres, si has elegido el camino del servicio a los demás.

Hace poco me he visto en la posición de decidir. Tras un tiempo con mi nueva familia, que he disfrutado enormemente, y que ha venido lleno de amor y de retos, como todo en la vida, he sentido la necesidad de separarme, y viajar.

No es una decisión fácil, porque he sentido muchas cosas, y he vivido muchas emociones, sintiendo y confiando en que todo lo que sucedía me llevaría al lugar adecuado.

Pero un día llega el momento, y el corazón habla, y no puedo negar lo que siento.

Confío y espero que mi viaje sea la mejor elección. Y si no lo es, espero aprender y algún día ser más sabio, y tener más amor para compartir.

Gracias Raquel y Rubén, por estar en mi vida. Confío en poder estar de la mejor manera para vosotros.

Que la vida guíe nuestros pasos, hacia la mayor sintonía con nuestras almas.

Y que tu corazón te lleve siempre al puerto que te muestre más amor hacia ti y hacia el resto de seres de la Creación.

Te deseo una semana maravillosa, llena de Amor, Plenitud y Sabiduría.

Un afectuoso saludo,

Manuel Requena

 

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Manuel Requena
Me considero un afinador del alma y un intérprete de sus mensajes, y me encanta ayudar a terapeutas y profesionales al servicio del amor a recuperar la claridad, la paz y el equilibrio interior en momentos de confusión, usando la técnica que he creado: ATS (Acción Transformadora desde el Síntoma). Si necesitas ayuda en tu camino, aquí me tienes.
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