Última modificación: 9 mayo 2017


Un nuevo despertar de La Fuerza

¡Hola!

Me alegra poder saludarte de nuevo, han pasado ya algunos meses desde que anuncié mi nueva web y he necesitado aún más tiempo para permitir que la vida vuelva a fluir a través de mi hacia fuera.

Y sí, no he podido evitar la broma con Star Wars, era muy fácil… (Como diría la Pedroche: Sí, por lo de la fuerza, ¿lo pillas? :-)   ).

Estos últimos meses han sido un respiro final mágico antes de la vuelta a la acción.

Igual que a finales de año sentí que las energías empezaban a activarse dentro de mí, no podía sospechar que aún necesitaba varios meses más de cuidarme y sentirme, y ahora la energía empieza a ser más clara en mí, lo que he notado desde que… ¡he empezado a ir al parque a correr!

Estoy contento de decirte que después de más o menos un año de parada casi total, mi interior ha podido colocarse de nuevo, y el peso que llevaba dentro se ha ido volviendo ligero, para dar paso a una nueva sensación de libertad.

Después de estar varios meses cuidándome mucho, permitiéndome darme todo lo que no me había dado completamente a mí en el pasado, la vida me ha ido dando amor, alegría y la compañía necesaria para conectar de nuevo con el amor.

¿Es que me había desconectado?

Ser vulnerable da miedo a veces…

En estos últimos dos años y mucho, desde que me separé de la madre de mi hijo y empecé a escribir el libro, me sentía atrapado entre mis “obligaciones” y mi necesidad de amor y paz; sentía que incluso escribir y compartir con el mundo lo que sabía del alma y el cuerpo era una especie de “necesidad espiritual” o un “deber” que tenía que llevar a cabo, aún sin energía.

Al sentirme hace un año tan agotado y sin alegría, tuve que tomar la decisión de desprenderme de mis “obligaciones” autoimpuestas, y eso hizo que me sintiera expuesto al juicio de muchas personas.

Eso no mejoró mucho cuando, además de no estar atendiendo a nadie que no fuera yo en ese momento (me sentía realmente egoísta), me permití dejar salir a mi mujer interior, Alicia, con todo lo que eso implicaba de afrontar el miedo al rechazo, uno de mis principales aprendizajes en esta vida. Y por si no la has visto, aquí te la presento:

Ahora han pasado ya muchos meses, y las cosas van estabilizándose.

Después de confiar en que todo iría bien si me permitía ser yo mismo, incluso siendo juzgado por ello, y después de haber sostenido esa energía durante este tiempo, ahora me siento mucho más libre y ligero, y las cosas parecen más normales, más digeribles, por decirlo así.

En estos muchos meses noté mi sensación de sentirme vulnerable, sobre todo cuando apareció una incipiente barriga, que no he conseguido bajar aún, pues algunos miedos siguen ahí, aunque ya siento que es el momento de afrontarlos y así dejarlos ir.

En este tiempo he podido compartir mi amor con una persona muy especial, una mujer que me ha amado y aceptado tal y como soy, que se ha abierto a mi ser y que me ha ayudado a sentirme amado y libre a la vez. Y me he dado cuenta en pocos meses de que su amor libre y generoso me ha ayudado a sanar el dolor de muchas relaciones complicadas, en las que yo me exigía demasiado y eso se reflejaba fuera de mí.

Desde que he decidido dejar que me acompañen en mi vida solo personas amables y cariñosas, que respeten mi ser y mi libertad, recibiendo lo mismo de mí, ahora es cuando mi relación refleja ese gran amor que he decidido darme, y estoy volviendo a sentir la apertura al sol del amor…

Cada uno creamos nuestro amor

Sé que me queda mucho por aprender, me siento en los parvulitos del verdadero amor, pero por lo menos siento que ya he empezado el camino bueno, después de muchos tropiezos y muchos traspiés en el camino espinado y confuso, empiezo a saber por dónde ando…

Algo que he aprendido en este camino es que el amor que atraemos es muy parecido a la vibración que tenemos en nuestra mente, en nuestros sueños, en nuestras fantasías.

Yo antes tenía fantasías en las que imaginaba una mujer sensual y maravillosa, ante la cual yo caía rendido con gran sumisión y entrega. Y esa sumisión, que implicaba permitir una dominación, me hacía vulnerable a personas exigentes que necesitaban a alguien entregado, aunque no fuera desde el amor y la generosidad.

No me arrepiento de los pasos andados, pues no comprendía que entrega no es sumisión, ni que servir no es ser servil.

Ahora, para mí el amor es libertad, es dar por que sí, por que me apetece, y decir que no si no me apetece, con claridad y sin culpa (bueno, a veces viene la culpa, pero mis dolores y los mensajes de mi cuerpo me recuerdan que la suelte y me permita ser como soy, amándome tal y como soy).

Y cada vez veo que más personas sentimos la vida en pareja de esta manera, que encontramos formas de expresar ese anhelo del alma de libertad y respeto, de compartir con amor y cariño, soltando la necesidad de que otra persona nos dé lo que nosotros no hemos aprendido aún a darnos.

Yo he decidido no exigir amor a nadie más, ni siquiera sutilmente o de forma inconsciente mostrando mis carencias, pues ahora sé que es una forma de manipulación, a veces sin darnos cuenta.

Voy a darme el amor que sienta que me falta, abrazándome, con palabras bonitas, cuidando mi cuerpo, cocinando la comida que me gusta, comprándome las cosas que necesito en cada momento para sentirme cuidado y feliz, y dejando que ese amor me vaya sanando el tiempo que sea necesario, hasta que mi amor desborde y pueda compartirlo con otras personas.

Y poco a poco eso va sucediendo. Y por eso vuelvo a la vida.

Empiezo a sentir que todo este tiempo, estos últimos meses y años me he querido de verdad, y que sigo haciéndolo y aprendiendo a hacerlo cada día más, y por eso empiezo a tener algo que compartir.

Aún tengo miedo de cansarme de nuevo, de deprimirme de nuevo por no tener sueños o alegrías, miedo de que la próxima relación sea de exigencias y lucha, pero he elegido confiar en que todo irá bien, en que seré capaz de salir adelante y encontrar las respuestas.

Al fin y al cabo, tengo todo lo que he aprendido sobre las señales del alma y los mensajes del cuerpo siempre a mi disposición.

Al fin y al cabo, mi alma lleva el timón y estoy siempre protegido por el amor.

Manuel Requena

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Manuel Requena
Me considero un afinador del alma y un intérprete de sus mensajes, y me encanta ayudar a terapeutas y profesionales al servicio del amor a recuperar la claridad, la paz y el equilibrio interior en momentos de confusión, usando la técnica que he creado: ATS (Acción Transformadora desde el Síntoma). Si necesitas ayuda en tu camino, aquí me tienes.
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