cielo

 

Un día de mi vida descubrí que mi vida tenía un plan, diseñado por mi alma antes de nacer.

Descubrí que ese plan no era predestinación, que no era exacto ni exigente, y que simplemente incluía puntos clave necesarios para mi evolución en el amor, dejándome libertad para tomar mis propias decisiones, incluyendo no seguir el plan.

Descubrí que antes de venir a esta encarnación, había hablado con mis guías, mis amigos, y mi Yo superior (que es una versión de mí mismo del futuro, que sabe todo lo que ha pasado en todas mis líneas temporales hasta él, y que está en estado de unidad y amor incondicional), y había elegido cuidadosamente mis dones, mis bloqueos, y todo lo que necesitaba para crecer de la forma que creí que era mejor para mí en ese momento.

También supe que había planificado encuentros con otras almas, muchas de ellas almas en gran sintonía con mi ser, y con las que había viajado muchas vidas, que son las almas gemelas, y con otras almas de mi familia espiritual, para aprender lecciones concretas con ellas.

A veces esas lecciones resultaron ser difíciles, pero que me enseñaron a amarme y a ser más libre, y a veces conseguí decir adiós a esas personas con amor y gratitud.

Supe que había almas jóvenes y almas viejas, y que se diferenciaban en las vidas de experiencia desde que nacieron. Y supe que mi alma era vieja, como muchas otras, y que había venido a esta vida a ayudar.

Y supe que la mayoría de las almas de este planeta eran jóvenes, y que no era fácil que comprendieran las lecciones de los siguientes “cursos” de aprendizaje del alma, que incluyen servicio, compasión y sabiduría. Pero tenían toda la existencia por delante para aprender.

Descubrí que la vida me ponía delante todo lo que necesitaba ver y aprender en cada momento, y que no necesitaba recordar exactamente el plan de mi alma, sino sólo volver a él si me perdía.

Y para saber si me perdía, sólo tenía que escuchar las señales de la vida, que aprendí a reconocer escuchando los mensajes de mi cuerpo (dolores, síntomas), los mensajes de mis seres cercanos  (emociones, conflictos, miedos), y los mensajes de fuentes de información espiritual (libros, canalizaciones, conversaciones con Dios).

Un día de mi vida, descubrí que era un ser espiritual, infinito, lleno de amor y de potencial para crear.

Y ese día, descubrí que yo era tú, que tú eras yo, y que todos juntos éramos el Creador, conociéndose a sí mismo.

Te deseo una semana maravillosa, llena de Amor, Plenitud y Sabiduría.

Un afectuoso saludo,

Manuel Requena

 

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Manuel Requena
Me considero un afinador del alma y un intérprete de sus mensajes, y me encanta ayudar a terapeutas y profesionales al servicio del amor a recuperar la claridad, la paz y el equilibrio interior en momentos de confusión, usando la técnica que he creado: ATS (Acción Transformadora desde el Síntoma). Si necesitas ayuda en tu camino, aquí me tienes.
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